Cerillas: cuatro reacciones químicas en un chasquido.

Cerillas

Creative commons. De Andrés Nieto Porras

El 7 de abril de 1827, se ponían a la venta por primera vez las cerillas. Fue en la farmacia del químico y farmacéutico John Walker, en Stockton-on-Tees, al norte de Inglaterra.

John Walker.

John Walker

El hallazgo fue casual; Walker buscaba obtener un explosivo, para lo que realizó una mezcla de sulfuro de antimonio, clorato de potasio, goma y almidón. Mezcló todo con un palo de madera, en el que se secó un poco de esa mezcla. Al frotar el palo contra el suelo para limpiarlo, se prendió: ahí estaban las cerillas.

John Walker tuvo mala suerte, porque, lo que hoy llamaríamos un vivo, se apoderó de su idea, la patentó y comercializó con el nombre de “Lucifers”.  Tuvieron mucho éxito a pesar de que al encenderlas desprendían una gran llama inestable y olor a azufre. Las mejoras en la fórmula las introdujo Charles Sauria, químico alemán que creó cerillas basadas en fósforo blanco, que se vendieron en grandes cantidades.

Estas cerillas eran muy útiles, pero su fabricación provocaba graves enfermedades   y deformaciones en los trabajadores que las hacían, debido al fósforo blanco, que es muy tóxico. Durante todo el siglo XIX se buscaron alternativas a esta sustancia y finalmente fue sustituida por el fósforo rojo, que no es perjudicial para la salud.

Hoy en día las cerillas están compuestas por un palito de madera, al que se le añaden fundamentalmente tres componentes:

Fósforo rojo, que funciona como encendedor.

Azufre, que ayuda en la combustión.

Clorato de potasio (KClO3), que es un oxidante.

El simple hecho de encender una cerilla es más complejo de lo que parece, ya que tienen lugar varias reacciones químicas. La energía producida al frotarla provoca que parte del fósforo rojo se convierta en fósforo blanco. El calor desprendido por éste al arder, descompone el clorato de potasio, dando lugar a oxígeno. Y el oxígeno se combina con el azufre, originando un compuesto que es combustible y alarga el tiempo de la llama en la cerilla.

En el caso de las cerillas de seguridad, el fósforo se encuentra en la parte exterior de la caja, donde se frotan las cerillas.

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