Más allá del grafeno

grafeno

Grafeno en el espacio. Creative commons. Kanijoman

Quién no ha oído hablar hoy en día sobre el grafeno como el material del futuro que nos cambiará la vida por completo, prometiéndonos móviles flexibles que podríamos llevar como un simple reloj, ordenadores más potentes, baterías que se cargan en segundos e incluso chalecos antibalas de andar por casa.

Para los despistados, el grafeno es una simple lámina de grafito de un átomo de espesor (¡superficie y nada más!) compuesto únicamente por átomos de carbono.

Fue aislado por primera vez en 2004 exfoliando grafito usando esa cinta adhesiva que todos tenemos, por Andre Geim y Konstantin Novoselov, los cuales ganaron el premio Nobel de Física 6 años después, en 2010. Lo cual es significativo, teniendo en cuenta que actualmente los premiados suelen esperar más de 20 años entre el hallazgo científico y su ansiado premio Nobel.

Pero… ¿por qué ellos han esperado tan poco para su premio Nobel y yo tengo que esperar tanto para mis nuevos dispositivos? Incluso esta indignación puede aumentar si sabemos que el principal problema del grafeno para su aplicación en la electrónica todavía no se ha resuelto, y es que la ausencia de un bandgap en su estructura de bandas no se lo perdona nadie.

La respuesta a esta pregunta puede ser que ese grafeno milagroso, que ha sido inflado mediante marketing como si se tratase de un greatest hit, no es realmente el novedoso descubrimiento de Geim y Novoselov. A mi me tranquiliza pensar que fueron galardonados por abrir una nueva línea de investigación en los materiales bidimensionales (2D) que se pensaban que eran inestables debido a argumentos termodinámicos, y por fin los físicos nos alegramos de que no todo se desplaza en el vacío sin rozamiento.

Estructura de TMDC de una sola capa hexagonal.

Estructura de TMDC de una sola capa hexagonal. Creative commons. Wikipedia

Dentro de esta nueva vertiente cabe destacar el posible compañero del grafeno aunque con un nombre menos seductor, los Dicalcogenuros de metales de transición, TMDCs de sus siglas en ingles. Su estructura ya no es una única lámina, si no que son tres hojas, donde el metal de transición queda entre medias del elemento anfígeno (azufre, selenio o teluro, si se trata del oxígeno sería un óxido común). Uno de los materiales más estudiados de esta familia es el MoS2, que además de considerarse 2D y demostrar excelentes propiedades eléctricas y mecánicas, presenta un bandgap (directo) que lo hace idóneo para superar o complementar los inconvenientes del grafeno.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s