Napoleón y el médico rural

Edward Jenner (wiki)

Edward Jenner (wiki)

Estaba Francia en guerra con Inglaterra y algunos ciudadanos británicos habían sido hechos prisioneros en territorio francés varios compatriotas dirigieron una carta a Napoleón pidiendo la liberación de  William Thomas Williams y el doctor John Wickham, hombres de ciencia y literatura, para que pudieran volver a Inglaterra. Fue en esta ocasión cuando Napoleón  al ver que uno de los firmantes era Edward Jenner exclamó: «¡Jenner! ¡Ah! No podemos negarle nada a este hombre». Y les concedió la libertad.

Edward Jenner nació en Gloucestershire, Inglaterra, el 17 de mayo de 1749. A los veinte años comenzó a estudiar Medicina; pero como tantos otros pioneros de la ciencia, picó en muchos otros campos. Estudió geología, escribió poesía, tocaba instrumentos musicales, se interesó en el estudio de las leyes y construyó un globo. Por fortuna para el mundo rechazó, sin embargo, un empleo realmente apasionante: el de naturalista oficial en el segundo viaje del capitán Cook a los Mares del Sur. Decidió quedarse en Inglaterra y ejercer la medicina.

Jenner se convirtió en un médico rural en Berkeley, Gloucestershire, y se quedó sorprendido por la aparente resistencia de las lecheras a la viruela. Además, era un cuento de viejas que una nodriza expuesta a la viruela vacuna, una dolencia leve en seres humanos, se hacía resistente para siempre a la viruela. Cuando en 1796, un rebaño de vacas local se infectó con viruela vacuna, Jenner aprovechó la oportunidad para un experimento de ética altamente dudoso. Encontró a una nodriza, Sarah Nelmes, con una leve infección de viruela vacuna y Jenner hundió su escalpelo en una pústula de su mano. Con ello infectó luego a un joven llamado James Phipps. Dos meses después volvió a inocular al niño, pero esta vez no con viruela bovina, sino con viruela de verdad. El niño no enfermó. ¡Era inmune!

La viruela bovina se llama vaccinia en latín, así que Jenner acuñó la palabra «vacunación» para describir su método de inocular viruela bovina con el fin de crear inmunidad contra la viruela. Las vacunaciones se extendieron a todas las partes de Europa. La familia real británica se vacunó, y en 1803 se fundó la Royal Jennerian Society (presidida por Jenner) para promover campañas de vacunación. El número de muertes por viruela se redujo a un tercio en dieciocho meses. En Alemania, donde el aniversario del nacimiento de Jenner es día festivo, el estado de Baviera decretó la obligatoriedad de la vacuna en 1807. Otras naciones siguieron su ejemplo, e incluso la atrasada Rusia adoptó la práctica. El primer niño que se vacunó allí recibió el nombre de Vaccinov y su educación corrió a cargo del Estado. Inglaterra fue la más perezosa en honrar a Jenner. En 1813 se le propuso como candidato al Colegio de Médicos de Londres. Pero el Colegio se empeñó en examinarle de los clásicos, es decir, de las teorías de Hipócrates y Galeno. Jenner se negó; pensaba que su victoria sobre la viruela bastaba como recomendación. Los caballeros del Colegio no pensaban igual y no le eligieron.

Jenner murió el 24 de enero de 1823, sin ser miembro del Colegio, pero con toda la gloria que podía tener un médico. En 1980 la Organización Mundial de la Salud declaró la viruela totalmente erradicada.

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